Ofici, respecte i premis Nobel

Una d’aquelles veritats que no fa cap mal recordar, en un Trujamán de bon llegir:

[…] en muchas ocasiones se valora al traductor por el nombre —el renombre— del escritor traducido o por la difusión de su obra, o por el papel que haya desempeñado ésta o esté desempeñando en la historia de la literatura. Y no es justo. Ni atinado. No es ésa, en mi opinión, la manera de enjuiciar la obra de un traductor. Su labor no tiene que ver con esos hechos. Lo que hay que considerar no es quién sea el escritor traducido, sino si el traductor ha permitido que personas que no conocen el idioma de la obra original y que querían leer ese libro, sea cual sea y sea de quien sea, hayan podido leer realmente ESE libro.

María Teresa Gallego Urrutia, Traducir a un no-premio nobel

 

Anuncis